JORNADAS DE REAPROPIACIÓN – TOUR OAXACA

10 y 11 de Marzo, 20:00 hrs.

Jornadas de Reapropiación 2016 Tour Oaxaca MACO

PROGRAMA 1 SELECCIÓN OFICIAL 2015

Desde la primera edición del 2012, las Jornadas de Reapropiación han tenido como premisa el tener una selección de trabajos audiovisuales que reflejen el quehacer de los artistas y cineastas que han encontrado en la reapropiación una alternativa para contar historias y hacer reflexiones.

En esta edición contamos con la colaboración de dos grandes mujeres realizadoras con amplia trayectoria en el found footage. Nos honraron con su ayuda María Cañas y Adriana Trujillo.

María dirige Animalario TV Producciones, una plataforma de experimentación audiovisual en variados campos: videocreaciones, videoclips, instalaciones, imagen digital y proyectos en Internet y es además, como ella misma se describe, una videoguerrillera.

Adriana es cineasta y docente. Comunicóloga por la Universidad Autónoma de Baja California, M.A en Cine Documental por la Universidad Autónoma de Barcelona. Es además Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte 2015- 2018 del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

Los Animales Lógicos de Armando Navarro (MÉXICO-2013) 12 min. Essay About the Gesture de Erick Tapia (MÉXICO-2014) 6 min. Freedom de Cinthia Blanco (MÉXICO-2015) 6 min.
Kukulkán (Eclipses capítulo 1) de Jorge Bordello (MÉXICO-2015) 8 min. Losing The Thread de Vivian Ostrovsky (EUA-2014) 9 min.

Nocturno de Ricardo Dorantes (MÉXICO-2015) 2 min.
Parting de Gregg Biermann (EUA-2015) 9 min.
Prehistorized de Eugene Park (EUA-2015) 7 min.
Retouching Memories de Aldebarán Solares (MÉXICO-2015) 3 min. Stitches de Alonso Yañez (MÉXICO-2015) 6 min.

Untitled, subtitled de Antonio Arango Vázquez (MÉXICO-2014) 8 min. Tomas, Tomás, el hijo del flautista de Daniel Valdez (MÉXICO-2014) 4 min.

PROGRAMA 2

Ximena Cuevas, selección de trabajos de reapropiación

A finales de la década de los 70 yo tenía 16 años. La Cineteca Nacional estaba a un lado de los Estudios Churubusco. Mi sala favorita era el Salón Rojo,
una réplica de la legendaria sala de los primeros tiempos del cinematógrafo, era pequeña con butacas de terciopelo rojo al igual que las cortinas que enmarcaban la pantalla. Allí vi los clásicos del cine. Yo tenía 16 años y mi alimento era ver dos películas al día, era cinéfila y me apasionaba esa ventanota de un mundo donde todo era posible. A esa edad entré a trabajar a las bóvedas de la Cineteca.

Llegaba puntual con mis guantes blancos de algodón, era como un laboratorio, todos vestíamos batas blancas y el olor a celuloide me emocionaba. Las bóvedas se abrían con una puerta pesadota a pasillos de paredes de latas marcadas. Yo tenía dos obligaciones. Las dos mis primeras aproximaciones al cine de reciclaje.

Una era hacer las fichas técnicas de las películas. Me daban la primera lata de la película y la última. Yo las montaba en una moviola vertical, de las que se accionaban con un pedal y sonaban trrrrr trrrrr trrrr. Transcribía los créditos. Pero para mi joven cerebro lo mas importante no eran las listas de nombres si no el ver los primeros 20 minutos de una historia y saltar a los últimos 20. Era una forma de extraer la narrativa original. Lo que quedaba fuera no existía, lo que yo veía era una readaptación de la posible historia. Una síntesis. Una manera de re inventar el original. Mi mente no quedaba pasiva a una historia dictada en su totalidad, mi imaginación se abría a la re interpretación, a la otra posibilidad de un cine creado por mi.

La segunda tarea era la censura, en unas salas pequeñitas se juntaban unas señoras de Gobernación, eran tiempos de López Portillo, las señoras muy decentes, muy bien peinadas de faldas rectas y blusas bien planchadas se sentaban a ver el cine que llegaba al país. Yo a un lado del proteccionista veía la película que se interrumpía con el grito de la decencia “¡Marca!”, la película se detenía y con un lápiz graso blanco se le dibujaba una X directo al cuadro del celuloide. Me entregaba las latas y en las bóvedas yo cortaba esas escenas. Eran tiras de desechos que acababan en el piso y se barrían. Sexo, aborto, groserías, drogas. Yo las recogía y al final de la semana las pegaba una tras otra. Al final del mes tenía una película única, de vida propia más allá del original. Tristemente perdí esos rollos en alguna mudanza.

Mi primera escuela de cine fue pues el trabajo con el desecho. Por allí cuando empecé a hacer mis películas, de manera completamente natural, usaba materiales existentes. Me parecía que la geografía de una posible realidad se completaba con el país de los medios.

Cinepolis, la capital del cine, México-2003, 22 min Staying Alive, México-2001, 3 min
Almas gemelas, México-1982/1999, 2 min
Cama, México-1998, 3 min

México, un país llamado cine, México-2015, 33 min